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El fracaso de la Catedral de Cristal

por Lucas Leys
Tomado de lucasleys.com/blog

Llevo meses queriendo escribir acerca de lo que ha sucedido en la Catedral de Cristal o quizás debiera decir la Crystal Cathedral porque me refiero al ministerio en inglés; pero me contuve esperando el momento oportuno para no perjudicar de ninguna manera ni se interprete de ninguna forma que estaba diciendo algo negativo del hasta ahora pastor hispano y mi amigo, Dante Gebel, a quien amo profundamente.

De hecho, hace unas semanas le dije que ni bien él saliera de la Catedral iba a hacer mi reflexión pública de lo que ha pasado allí y él me dijo que me despache con libertad.

Quizás algunos de los que leen esto no sepan que fui pastor de jóvenes allí por 6 años hasta el 2002, que todavía soy pastor ordenado de la denominación a la que pertenecía la catedral y que en el 2009 me preguntaron si quería volver a ser el pastor general de la iglesia Hispana de la Catedral, y ante mi inmediata respuesta negativa me pidieron que les recomiende a alguien y así fue que le pregunté a Dante si estaba interesado e hice la conexión para que sea él quien quedara al frente de la iglesia hispana. (Una conexión que por la oportunidad que presentaba la iglesia y el estilo de Dante llamé un casamiento hecho en el cielo y dio sus frutos inmediatamente).

¿Pero qué fue lo que sucedió del lado en inglés para que la Catedral terminara con una bancarrota vergonzosa de 60 millones de dólares, una congregación vaciada y una venta controversial de la propiedad a una diócesis católica?
Para ponernos en perspectiva: La catedral llegó a ser la iglesia cristiana más famosa de los Estados Unidos en los años 80 y para los 90 se calculaba que 6 millones de personas miraban su programa de TV que salía por el principal canal secular nacional y por satélite a todos los continentes. Robert Schuller, su fundador, solía verse con los presidentes de Estados Unidos y el mundo (me acuerdo cuando vino Mihail Gorbachof), los principales artistas cristianos se peleaban por salir en el programa, Schuller solía ser entrevistado en CNN, había 12 mil miembros estables cuando me fui y muchos más que decían será miembros pero vivían en otros países y la “catedral,” como se conocía al edificio principal de vidrio, era mencionada en los libros de arquitectura y hasta también salió en los Simpson.

Entonces- ¿Cómo pudo terminar en semejante bancarrota y vergüenza luego de tanto éxito?

Podría escribir varias cosas pero para que este post no sea eterno voy a resumir mi respuesta diciendo que hay 3 errores que se cometieron en la catedral que los pastores latinos de las próximas generaciones DEBEMOS evitar:

1. Construir templos con el ego y no la cabeza.

Schuller, como muchos otros pastores en el pasado y el presente, se dio cuenta que a cualquier grupo de personas le motivan las conquistas, las metas consumables y los logros que le dan a ese grupo (o congregación) una sensación de éxito. Él se dio cuenta que toda iglesia que construye templo, crece. Si, salvo contados casos, si el líder sabe relacionar la construcción del templo a la identidad de esa gente, esas personas van a dar por encima de sus posibilidades hasta que la meta es alcanzada. ¿Y cuál es el problema de eso? Ninguno, si al hacer el templo se presupuesta pensando también en los costos de mantener el templo ¿Por qué? Porque esta es la sorpresa: Cuesta mucho más caro mantener un templo que construirlo y una vez construido ya no hay meta visible y es mucho más difícil motivar a la gente porque ahora hace falta pagar el aire acondicionado, las cuentas de luz y el agua de los baños.
Además está la dimensión práctica de lo edificado. En la Catedral de Cristal todo pasaba porque se viera bien en TV pero era una pesadilla encontrar funcionalidad a esas estructuras. Es decir, se veía fantástico, pero las sillas no se podían mover, el techo no se podía oscurecer para usar videos, el escenario pensado para TV era demasiado alto o demasiado bajo, el sonido nunca pudo ponerse donde se debía poner para que no molestara las cámaras y así los problemas seguían y seguían. (y encima Schuller decía que él era un gran arquitecto y la congregación le aplaudía cuando lo decía…)

Otro problema era que el dinero con el que se construía no venía de la congregación sino de ofrendas especiales de gente rica externa que de tanto en tanto le donaba a Schuller. Osea, no había nada de malo en usar esas ofrendas pero es muy peligroso hacer presupuestos millonarios basados en ofrendas esporádicas y no en la congregación estable.

Y por ultimo, todo el gasto descomunal en el templo y el campus había causado una cultura de que todo era tan valioso que era inmodificable y hasta sagrado. Aunque no funcionara, al haber costado tanto, no se podía cambiar nada. La congregación estaba para servir al templo y no el templo a la congregación.

2. Rodearse solamente de chupamedias y practicar el nepotismo

Cuando recién llegué a la catedral para mi fue un shock descubrir que el staff de la iglesia le tenía miedo al pastor. Cuando el pasaba o se acercaba todos actuaban como que estuvieran tratando de encubrir algo. Primero lo noté en las secretarias y los servidores pero al ir a reuniones de pastores me di cuenta que también era una cultura. Todos le decían a Schuller lo que quería escuchar en vez de lo que tenía que escuchar. Claro, yo llegué jovencito y sin conocer demasiado de él, pero la mayoría de los que trabajaban en la iglesia a diferencia de mi, le habían visto lograr tantas cosas a impresionar a tanta gente que le tenían tanta admiración que les había hecho olvidar una premisa bíblica fundamental: todos somos pecadores y nos equivocamos, y el pastor también. Pero luego me di cuenta de 2 cosas más: 1. Este hombre estaba rodeado de solo 2 tipos de personas: empleados y familia. Y 2. Por pensar en las reuniones como “shows” y no avocarse al desarrollo de la congregación, las reuniones tenían un montón de profesionales (hasta no cristianos) que hacían que el culto se viera espectacular, pero nadie movía un dedo sin cobrar y eso era otra trampa a largo plazo. Éramos una empresa con empleados y no una comunidad de hermanos siervos. Y estaba la familia. En todos los puestos claves de la iglesia había un familiar y siempre la pregunta que vagaba por el aire era: ¿Está ahí porque es bueno o por qué es familia? y la repuesta se demostró con sus dos sucesores: Su hijo llevó la congregación de 10.000 a 1.000 en pocos años y luego su hija terminó de rematar el ministerio. (y no es porque no había buenos pastores disponibles que no pudieran hacer el trabajo)

3. No invertir en los jóvenes y creer que las estrategias son eternas.
A pesar de tener miles de miembros, una escuela y una academia de música de primera, la catedral nunca tuvo un ministerio juvenil sano. No lo tuvo porque como las bancas del templo estaban llenas de visitas, Schuller no se dio cuenta que la congregación iba envejeciendo con él y no se estaba haciendo demasiado para atraer a las nuevas generaciones.

Una cosa es tener un templo lleno y otra diferente es una iglesia fuerte. Una iglesia fuerte necesita un poderoso ministerio de niños y un estratégico ministerio de adolescentes. Pero en un templo donde no se podía tocar nada sin que los de seguridad vinieran como policía y con reuniones pensadas a gusto de la liturgia y la música de un pastor de más de 70, la congregación no es que solo se fue yendo, sino simplemente “muriendo” y no lo digo en sentido figurado.

El famoso órgano de tubos (el más grande del mundo en funcionamiento) que en los 80 trajo multitudes a ver cómo sonaba con la orquesta, ahora estaba alejando al futuro de la congregación. El formato de TV que por tantos años fue un éxito, ahora estaba quedando atrás pero el líder estaba convencido que no había nada que cambiar.

Reflexión final (quizás por ahora)

Lo mismo que hizo grande a la catedral también fue lo que la arruinó. La misma persona que la levantó fue la persona que la destruyó.

Quizás alguno que me esté leyendo piense que esto no nos puede ocurrir en América latina o no le va a ocurrir a tu congregación. Pero justamente por eso escribo esto. Espero que no nos ocurra, pero Schuller y la Catedral de Cristal tampoco pensaron que les podía pasar.

Las catedrales vacías de Europa alguna vez cobijaron a congregaciones pujantes y tuvieron líderes prominentes pero hoy son museos de la religión. ¿Por que? Porque casi todas fueron edificadas por vanidad y no practicidad, con personas trabajando por temor y no amor y con líderes sin ninguna sospecha que solo estaban pensando en su prominencia y no en un verdadero servicio a la comunidad.

¿Creo que esta mal edificar templos grandes y confortables? Por su puesto que no, y tengo claro que lo que en un lugar y para una congregación puede ser inapropiado puede ser apropiado en otra. Lo importante es que no sea el ego lo que inflame la llama y que siempre se tenga claro que la iglesia está formada por personas y los edificios son solo secundarios.

¿Creo que está mal que una iglesia contrate profesionales e incluya a la familia del pastor? Tampoco. Es lindo ver a familias enteras sirviendo al Señor. Pero no debe ser el pastor quien los elija sino la congregación porque esa es la versión bíblica de cómo se eligen lideres en la iglesia. Y respecto a empleados, qué bueno que tengamos mucha gente a tiempo completo en nuestras congregaciones, pero el pastor tiene que ser proactivo en rodearse de personas que le hablen con plena franqueza sin ningún tipo de temor a ninguna represalia y por eso no puede solamente estar rodeado de personas a las que le paga un sueldo.

Por ultimo: ¿Creo que esta mal confiar que las estrategias que nos trajeron hasta acá nos llevarán hasta allá? Definitivamente. Lo que sirve hoy no necesariamente servirá mañana. El único que no cambia es Cristo y lo sagrado es la palabra y la misión pero los métodos deben ser siempre actualizados.

En defensa de Schuller podemos alegar que su ministerio tuvo un ciclo y que simplemente pasó su tiempo pero que podemos estar agradecidos por las familias que fueron alcanzadas y bendecidas en ese tiempo (que fueron miles). Pero los recientes sucesos nos deben hacer preguntar dónde está la gente que fue alcanzada por el ministerio anglo ahora, si en verdad fue poderosamente influenciada.- Quizás la respuesta está en que simplemente se murieron, pero mi lado más cínico está tentado a decir que esa gente fue tan solo entretenida o motivada pero no discipulada y por eso no quedó nada de esa aparente influencia.- Ya lo escribí en varias ocasiones: Fama y multitudes no es sinónimo de influencia y vidas cambiadas.

El fracaso de la catedral es el fracaso de un modelo y no solamente de una institución o ministerio. Para nosotros, es una advertencia. Que un ministerio sea prospero hoy no significa que lo será mañana.

Termino con esta oración.

Nuestro precioso Dios, no me permitas convertirme en un líder que no crece, que no cambia, que no acepta sus errores y se envanece por el éxito momentáneo. Te pido por los miembros de la Catedral de Cristal, los de habla inglesa que están decepcionados y dolidos y los hispanos que van en busca de una nueva frontera. Te pido por los nuevos líderes que se quedan con el remanente de lo que fue y te pido por Dante y su liderazgo de la comunidad hispana en la nueva aventura que comienzan en el Anaheim Convention Center. También te pido por la familia Schuller y que en lo que puedan tengan la oportunidad de mostrarte a los que los rodean. Danos sabiduría.

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12 Principios Basicos para el Ministerio Juvenil

tomado de liderazgo juvenil


1. Un Ministerio Fundamentado en el Corazón de Dios.
Es bastante habitual sostener la idea que el ministerio juvenil es simplemente un escalón hacia un ministerio mayor; que si quieres llegar a ser pastor, debes comenzar con los jóvenes, a modo de... práctica.

Esto no es así. El Ministerio con y a los Jóvenes, es el más alto llamado de Dios para alcanzar a aquellos que son Su mayor preocupación. Mira lo que dice Dios en Joel 2:28

"Después de esto, derramaré mi Espíritu sobre todo el *género humano. LOS HIJOS y LAS HIJAS de ustedes profetizarán, tendrán sueños los ancianos y visiones LOS JOVENES."

Los jóvenes son el centro del escenario social cada día.
Los medios reflejan la razón de por qué Dios está tan preocupado por los jóvenes:
· Se involucran en crímenes, son usados en la delincuencia y los envían a las guerras.
· Una estadística dice que el 80% de las personas convertidas al día de hoy lo hicieron antes de los 21 años.
Si estudiamos algunos de los pasados avivamientos en el mundo, vemos que han sido iniciados por jóvenes, por eso esta es la edad en donde Satanás ha puesto toda su atención.


2. No necesitan un "compinche" sino un líder real.
Se necesita más que una guitarra y un programa para alcanzar a la juventud. Los jóvenes no están buscando un "compinche" de quien aferrarse, ellos están buscando un líder adulto que sea sincero, honesto y ungido.
Ellos necesitan saber que vas a estar con ellos todo el tiempo, especialmente en sus momentos de mayores necesidades. Que no estás preocupado por encontrar la forma de trepar más alto en el ministerio.


Necesitan saber que genuinamente te interesas por ellos y sus sentimientos. Necesitan un amigo pero no al nivel de ellos. Evita el amiguismo y las frases "gastadoras" (burlonas).


3. Hay que aceptar a los jóvenes tal cual Dios los trajo.
No trates de cambiar a los chicos. Ese no es tu trabajo. Cambiarlos es la tarea del Espíritu Santo.
Nuestra responsabilidad consiste en comunicarles el incondicional amor de Dios por ellos.
No tiene por qué gustarte la manera en que se visten, las cosas que hacen o incluso lo que dicen, pero sí debes estar deseoso de aceptarlos como son.
Mientras ven tu amor y aceptación incondicional por ellos, y mientras Dios comienza a moverse en sus corazones, comenzarás a notar verdaderos cambios en ellos.


4. Aprende a caminar con sabiduría con los no creyentes (Colosenses 4:5-6)
Muchos jóvenes, tanto dentro como fuera del grupo juvenil, aún no han entregado sus vidas a Cristo.

El Evangelismo es algo que los líderes juveniles hacemos mientras caminamos. Nuestro estilo de vida debería ser de una calidad tal que la gente pueda distinguirnos de los de afuera. Debemos marcar la diferencia, pero sin caer en la religiosidad que haga espantar a los que no conocen a Jesús.

Algunas características del estilo de vida de un creyente son: Consistencia, sensibilidad, dispuesto a escuchar, amor, fe, paz, bondadoso, semejante a Cristo.


5. Mantente atento a la dignidad de cada persona en particular.
Probablemente, uno de los mayores problemas que es común a la mayoría de los adolescentes es la baja autoestima.

Es nuestra oportunidad y privilegio poder ayudar a los jóvenes a experimentar qué significa "ser hecho a imagen de Dios".
Podemos ayudarles a descubrir su valor como individuo, sus talentos especiales, dones y habilidades.

Luego que hayan entregado sus vidas al Señor, podemos ayudarles a descubrir su herencia como hijos de Dios.


6. Habla naturalmente, en términos familiares a los chicos.
Los chicos no desean que "vengan a predicarles". Ellos desean que les compartas tus experiencias y tu fe como una persona madura.

Debes tener presente dónde ellos están en su caminar con Cristo, y hablarles en su nivel de experiencia. Usa ilustraciones con las cuales puedan identificarse.
Sin embargo, en tu deseo por identificarte, no caigas en el error de una adolescencia extendida.

Los jóvenes necesitan un modelo adulto, un adulto que descubrió su capacidad y el deseo de trabajar con jóvenes, y no un adolescente que ocasionalmente comparte el mundo de los adultos.

7. Crea un clima informal.
Los adolescentes y jóvenes necesitan sentir que están juntos como un gran grupo de amigos, y no que sólo se juntan para una reunión.

Los jóvenes disfrutarán y valorarán profundamente este tiempo.
Y asumiendo que la amistad es un don de Dios, no sólo ellos continuarán viniendo, sino que además se animarán a invitar a sus amigos.


8. Considera un pecado aburrir a un joven. Especialmente con el evangelio.
La vida es una gran aventura. Jesucristo fue la persona más dinámica y divertida que alguna vez vivió sobre la tierra. Toda relación que desarrollamos con jóvenes y adolescentes, toda reunión que tengamos, debería proyectar el tipo de vida que vivió el Señor.

Los chicos necesitan sentirse libres para decir y hacer cosas, reírse de sí mismos, y sentirse parte de lo que está ocurriendo. En ninguna parte de las escrituras encontraremos alguna cita en donde Jesús o alguno de sus seguidores alguna vez aburrieron a las personas ( los discípulos por lo menos los hacían enojar!)

Sería horrible si, luego de un retiro, o la reunión semanal, alguno de nuestros jóvenes va a su casa y comenta con su familia o amigos. "Fue un perfecto aburrimiento, lo voy a lamentar el resto de mi vida".


9. Construye en los chicos el instinto de aventura.
Los adolescentes y jóvenes tienen el verdadero deseo de hacer cosas únicas, lo inusual, lo diferente.

Planear viajes, realizar eventos especiales, salir a algún lado, etc, añadirán excelentes cierres para tus reuniones.
Incluso los dramas y los juegos serán de gran ayuda para construir el espíritu de aventura en los chicos.


10. Capitaliza el buen humor y la música para establecer la apertura hacia el evangelio.
Cada reunión debería tener una atmósfera de informalidad y diversión. Juegos, dramas, películas, etc. pueden darle a cada reunión un toque diferente. Tus reuniones nunca serán aburridas, si se programan correctamente.
Los chicos aman la música, y realmente les gusta mucho cantar.


11. Estudiantes disciplinados.
Luego que un joven entrega su vida a Cristo, es importante que rápidamente sea discipulado en la vida cristiana:

· La importancia de la comunión con otros hermanos y pertenecer a la iglesia
· La disciplina de mantener un devocional diario personal y una vida de oración.
· Cómo estudiar la Biblia y memorizar versículos bíblicos.
· Como tomar notas de los mensajes del pastor y de los estudios dominicales
· Como compartir la fe con los demás, etc.


12. Ve donde los chicos están.
La gran comisión nos alienta a "ir y decir". Sin embargo, a través de los años este mandato ha tenido una regresión. Ahora nosotros decimos "vengan y escuchen".

" Vengan a mi clase de escuela dominical, a nuestro avivamiento, o a nuestro servicio de adoración".

No hay nada malo en estas actividades, pero nunca pueden reemplazar el estilo de vida evangelístico.

Nosotros como obreros juveniles, debemos invertir nuestro tiempo permaneciendo donde los chicos están: en las escuelas, en las actividades deportivas, lugares de reunión de los adolescentes, pizzerías, etc.

Ve donde están los chicos.

Liderazgo MVP un lugar para el lider cristiano.

¡¡Ayúdame, soy líder Juvenil de una iglesia pequeña!!

Por Miguel Ángel Faundez

1, 2, 3, 4, 5…8, 9, 10. Terminé. ¡¡Alto!!, no estamos jugando a las escondidas, pero para un sector importante del liderazgo juvenil la manera como se miden los avances de los grupos juveniles es a través de los números. Es muy común que cada vez que pastores o líderes juveniles se reúnen en algún evento, aparece en nuestras conversaciones “la pregunta terrible” ¿Cuántos jóvenes son en tu ministerio juvenil? antes de enterarte de cómo está la persona que está frente a ti. A esta interrogante los líderes juveniles de las “mega” iglesias no tienen problema en responder aludiendo a la gran cantidad de jóvenes que tienen en sus grupos y los diferentes programas que desarrollan. En cambio los líderes juveniles de iglesias pequeñas, nos frustramos al darnos cuenta de lo lejos que estamos de lograr esos resultados. Nos sentimos tentados a igualar estos estándares y a menudo caemos en la exageración y en la mentira para tratar de presumir frente a otros, a veces llegamos al punto de contar las narices, los ojos y las orejas de nuestros jóvenes con el fin de sumar más.

Es posible que esta reacción obedezca a que hoy vivimos en una sociedad que todo lo mide por resultados. Los números, las cantidades, los volúmenes, son demasiado importantes. Si tienes más, eres exitoso; si tienes menos te conviertes en un fracasado. Déjame decirte algo, ¡¡No estás solo!!. La realidad es que la mayoría de las iglesias de América latina se podrían catalogar como iglesias pequeñas. Comunidades de alrededor de 250 personas o menos que forman la iglesia en un lugar y contexto especifico. Frente a esta presión por un aumento cuantitativo una de las preguntas que nos hacemos los líderes juveniles son ¿Qué tan importantes son los números en el ministerio juvenil? o, ¿Quién determina si mi trabajo con los jóvenes es un éxito o fracaso? Quiero mencionar tres pensamientos o ideas que pueden traer luz a estas preguntas:

Honestidad es mejor que perfección
En un mundo donde la competencia es fuerte y nuestra tendencia es a no achicarnos frente a los demás, no es fácil asumir que nuestro ministerio con los jóvenes no luce como algunas otras “mega” iglesias. Confieso que en mi liderazgo en la iglesia local nunca he guiado a grupos masivos de jóvenes, es más, siempre han sido pocos. Por mucho tiempo también me frustré, tratando de compararme o de parecerme a los ministerios juveniles del momento. Hasta llegue a dudar si realmente Dios me había llamada a trabajar con jóvenes. Es posible que en medio de nuestro servicio a los jóvenes nos sintamos frustrados ya que el grupo al cual guiamos no se ve igual al de los videos de Hillsong United o como en los libros que leemos acerca del ministerio juvenil, que dicho sea de paso, en su gran mayoría están escritos por líderes juveniles “exitosos” de iglesias grandes. Mi primera reflexión es: “no necesitamos presumir algo que no somos”, no necesitamos aparentar frente a otros que nuestro trabajo con los jóvenes se ve a la perfección. Tú y yo sabemos que el ministerio juvenil no es tarea fácil. Debemos partir de la base que nosotros, los líderes juveniles, no somos perfectos; nuestros adolescentes y jóvenes tampoco lo son, y menos las circunstancias que nos rodean. Como un profesor decía: “Lo increíble de esto es que, Dios usa a gente imperfecta, en situaciones imperfectas, para hacer su perfecta voluntad”. Seamos honestos con nosotros mismos, con nuestros jóvenes y con los demás. Al final nos daremos cuenta que la verdad nos hace libres.

Obediencia a Dios es mejor que resultados
Es importante poner las cosas en la perspectiva correcta. Si los resultados determinan nuestro éxito ¿Qué sucede si salimos a evangelizar con nuestros jóvenes y al final del día, ninguna persona visiblemente entrega su vida a Jesús? ¿Podríamos decir que la evangelización fue un rotundo fracaso? Si el éxito se midiera simplemente por resultados, es claro que este programa fue un fracaso. Pero déjame mencionarte otro ejemplo que viene a mi mente en este momento, que crees ¿Jeremías fue un profeta exitoso o fracasado? Miremos por un momento su ministerio. Él escuchaba a Dios y luego comunicaba a la gente lo que Él decía. El punto es que nadie presta atención a su mensaje, se burlan y descaradamente lo ignoran. Es llamado el profeta llorón, en parte por la negativa de la gente a escuchar el mensaje de Dios a través de Él. Desde luego que si evaluamos el ministerio de Jeremías a la luz de los números, nos daría como resultado que fue un autentico fracasado. Lo bueno de esta historia para nosotros es que Dios mide el éxito de una forma distinta a la nuestra. No tiene que ver sólo con resultados, sino con obediencia. En obediencia a su llamado es que servimos a los adolescentes y jóvenes. Ésta determina el primer paso para el éxito en el ministerio con las nuevas generaciones. Nuestra respuesta a Dios marca una diferencia eterna en la vida de aquellos a quienes Dios nos ha llamado a servir. Un fundamento fuerte en nuestro ministerio es conocer a Aquel quien nos llamo, obedecerle y depender de sus fuerzas. Es probable que el obedecer a Dios no nos haga los más populares, pero siempre, obediencia a Dios será mucho mejor que resultados.

Historias es mejor que números
Unos días atrás me senté a tomar café con dos jóvenes y lo mejor de la conversación fue cuando uno de ellos, Juan, comenzó a compartirme su historia de conversión. Fue interesante como Él relató acerca de lo difícil que fue su niñez y adolescencia, y al mismo tiempo como se había decepcionado de la iglesia y de Dios. Juan nos dijo que él sólo había conocido una estructura rígida y una religión, hasta que se encontró con Jesús. Desde ese día su vida nunca fue la misma. De todo lo que hablamos esa noche, escuchar su historia fue lo más emocionante. Muchas veces los números no nos dicen nada acerca de lo que está pasando en la vida de los jóvenes. Sus historias sí, ellas nos relatan lo que Dios hizo y está haciendo en sus vidas, y eso es lo que realmente importa. Nunca te olvides que nosotros trabajamos con personas y no con números. Comencemos a escuchar sus historias y a alegrarnos de saber que el Espíritu Santo no se detiene en continuar formando el carácter de Cristo en la vida de nuestros jóvenes. Esta es la esencia del discipulado y la buena noticia es que escapa de lo cuantitativo.

Finalmente observemos a nuestro mejor modelo en la pastoral juvenil, Jesús. Él fue un líder juvenil que puso su énfasis en pocos, sus doce discípulos. Aunque fueron multitudes las que lo rodearon, estas fueron temporales. Su máximo esfuerzo siempre estuvo basado en pocos. Pasó tres años con estos amigos a quienes enseño y encomendó una gran misión. Jesús con pocos, revolucionó el mundo hasta estos días. Hoy es nuestra tarea. Somos los líderes juveniles de esta generación, no debemos frustrarnos o desanimarnos si los números no nos dan, lo que realmente importa muchas veces es inmensurable. Recuerda siempre esto: honestidad es mejor que perfección; obediencia a Dios es mejor que resultados e historias es mejor que números. ¡¡Fuerza en esta aventura!!



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Liderazgo MVP el lugar que necesita el líder cristiano

El Tesoro Irremplazable

(una exhortación a mis colegas líderes)
Por Esteban Obando

Podemos perder dinero y recuperarlo, podemos perder la fama y recuperarla. Podemos aun perder la familia, los amigos, el trabajo, los sueños y anhelos, y eventualmente recuperarlos. Pero el tiempo, ¿Cómo se recupera el tiempo perdido?

¡Como me hubiera gustado tener el sentido de urgencia al aprovechar el tiempo hace algunos años!. La televisión, la música, el Internet, los video juegos, el teléfono, el amor, la diversión, el ministerio. Todas cosas importantes, pero que muchas veces nos distraen de aprovechar el tiempo como debiéramos.

Déjame ilústratelo de esta forma. Como líderes nos veremos siempre ante la encrucijada de escoger entre lo importante y lo urgente. Lo importante son cosas que suman y contribuyen a tu proyecto de vida. Estas cosas por lo general se ven realizadas a mediano y largo plazo. Lo urgente, por otro lado, te demanda el ¡ya! Si has tenido una planificación de tu tiempo, esto no será importante y podrás dedicar tu recurso irremplazable a lo que más dividendos te dará.

En medio de esta reflexión pienso en la cantidad de líderes con el potencial para lograr grandes cosas pero que no tienen definida la estrategia para logarlo. Hace algunos años mi buen amigo Lucas Leys escribió un libro que brilla por su simplicidad: “Como cumplir tus sueños”. Me pone en perspectiva con principios tan básicos y tan profundos. Principios como ser proactivo, ver tu sueño en tu mente, planificar, comprometerte, trabajar en equipo, estar motivado, ser sabios a la hora de administrar el tiempo, arriesgarse, evaluarse y confiar en Dios.

Anhelamos cambiar al mundo, pero lastimosamente muchas veces no podemos ni cambiar nuestros hábitos y nuestra administración de tiempo. Las personas que han cambiado el mundo han tenido una meta clara y han vivido para lograr lo que quieren. Han sacrificado placeres del momento y han utilizado ese tiempo en cosas que contribuyen a sus anhelos.

Te motivo a que vivas tu vida con intensidad, pero no inviertas tanto tiempo en cosas que se habrán ido en 24 horas. Planifica, organízate, lee un buen libro, invierte en tus relaciones…

Que no despiertes un día con la sensación de haber perdido algo que ya nunca más podrás recuperar.


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Razones para dejar la iglesia

Por Rafael Pérez

En días pasados Melvin Rivera reseñó una encuesta que establece que el 70% de los jóvenes cristianos en USA abandona la iglesia antes de los 23 años. Me puse a hacer una lista con las razones que me motivarían a mí a hacerlo. A continuación comparto las que encontré, si alguien tiene otras me las pasa para agregarlas. Aclaro que hace mucho que salté de la pecera y me fui a vivir entre peces, pero considero importante y hasta imprescindible tener una comunidad de creyentes, aunque sea un cardumen. Para mí la iglesia es la gente, no los templos.

Aburrimiento.
Los sermones de tipo arqueológico (personajes, lugares y acontecimientos) nos aburren. Cuando se tienen 10 o 20 años leyendo literatura infantil cristiana, asistiendo a la escuela bíblica y escuchando uno o dos sermones a la semana, otra historia conocida ya carece de interés. Ya nosotros sabemos el «qué», ahora necesitamos el «cómo». Las nuevas generaciones somos menos conformistas que las anteriores. A diferencia de nuestros padres, si algo no nos es relevante no nos quejamos, ¡nos movemos!

Imposición.
A muchos de nosotros se nos impuso el evangelio. Lo hicieron por medio de los golpes o la manipulación (infierno, castigo, vergüenza), nosotros no tuvimos elección. Por eso, esta es nuestra primera decisión cuando tenemos capacidad de acción, dejar de asistir a la iglesia es muy liberador.

Perfeccionismo.
La imagen idealizada de perfección (chicos buenos que no fallan) es inversamente proporcional a la juventud, donde todos queremos experimentar y andamos fallando constantemente. Es imposible crecer sin haber metido la pata unas cuantas veces. Si en vez de «programarnos» para dejar de fallar nos enseñaran a aprender de nuestros errores ―como en las historias de la Biblia―, la cosa sería diferente.

Sobreprotección.
Siempre sentimos que nos están cuidando. Aquello de mirar a los jóvenes como un grupo de hormonas revueltas que pueden explotar en cualquier momento o seres débiles que necesitan urgentemente convertirse en mayores para mirar del mismo modo la generación posterior, cansa. Para la iglesia la juventud es un error o un problema que debe ser urgentemente solucionado.

Subestimación.
A diferencia de otras organizaciones sociales, la iglesia no ha llegado a entender que dos generaciones pueden fluir juntas sin mayores percances. En la empresa, por ejemplo, es posible encontrar equipos personas de todas las edades haciendo juntas algo de valor; muchos de ellos dirigidos por jóvenes. En la iglesia, todos trabajamos de forma independiente (adolescentes, jóvenes, parejas, damas, caballeros, y niños) y si lo hacemos juntos, los mayores no dirigen, sino que controlan y manipulan a los jóvenes por medio de la edad.

Limitación.
Todos, en algún momento, necesitamos salir a relacionarnos por nuestros propios medios, hacer amigos y conocer el mundo. Si la primera parte de nuestra vida transcurrió dentro de las cuatro paredes de un templo ―algunos también en colegio cristiano―, hacemos lo posible porque la segunda transcurra fuera de ellas.

Liderazgo MVP un lugar para todo líder cristiano.

¿Que clase de liderazgo ejerzo sobre los jovenes?

Por Gloria Vázquez

Existen varios tipos de liderazgo que ejercemos con los jóvenes. Pero quisiera enfocarme en dos muy importantes.

LIDERAZGO DE AUTORIDAD
Este es muy conocido por todos. Crecemos dentro de nuestras familias conociendo, por lo general, quién es la autoridad en casa. Quien nos dice lo que debemos y no debemos hacer. Quien impone las reglas y vea que las hagamos. Quien regaña cuando no las cumplimos. Quien dicta por donde tenemos que marchar y la forma en la que debemos comportarnos y quien imparte las consecuencias si no seguimos fielmente los estatutos, reglas y disposiciones que se establecieron en el hogar. Es una autoridad paterna, pero es una autoridad de reglas y observaciones. No que sea mala.. sencillamente es una forma.

Yo recuerdo que de chica me pusieron muchas reglas. Se me dijo lo que era bueno y malo. Se me instruyó a elegir bien, a estar conciente de ciertas cosas. Se me preparó para salir con muchachos y hasta cómo empujar a algún vivo si se me acercaba demasiado cuando bailara alguna canción de las “despacitas”. Se me dieron las reglas claras, firmes y directas de cómo tenía que comportarme, a qué hora llegar a casa si salía, si tenía que despertar a mis papás o no después de cierta hora. En fin, reglas y reglas y reglas que aprendí muy bien. Pero en el momento en que no tenía la mirada de mis papás encima, yo hacía lo que quería. Sabía jugar a las reglas muy bien en casa, pero fuera de ella realmente hacía otra cosa.

Después de aceptar al Señor y recibir una invitación a dar mi testimonio en un evento, tuve que sentar a mi mamá y decirle: -- “Tu no sabes lo que yo he hecho, te lo voy a platicar para que no te asustes de lo que vas a escuchar en mi conferencia..” Mi pobre madre casi se va de espaldas. Estaba atónita de escuchar todas las cosas en las que me había metido y que ella no sabía ni se había dado cuenta. Finalmente dijo: -- “¿En qué falle?” “En nada” – Le dije. Simplemente yo hice mis elecciones y decidí así mi vida. Ustedes me dieron una muy buena educación. Las reglas eran buenas, en casa obedecía muy bien. Pero fuera de ella, yo era dueña de mi vida, no tenía temor a nada ni a nadie e hice lo que yo quise. Fue para ella difícil pues estaba segura que yo había entendido la autoridad con la que se había manejado la casa. Desgraciadamente para mi, la autoridad no fue suficiente para convencerme de que estaba haciendo las cosas mal. Pudo más en mi la influencia de otros. Y esto me lleva a la siguiente forma de ejercer un liderazgo.

LIDERAZGO POR INFLUENCIA
¡Esta es la gloria! Si en vez de utilizar reglas, dictámenes, formas, estructuras, etc. utilizáramos la influencia, creo que cambiaría nuestro liderazgo en una forma drástica. Veríamos cambios más rápidos, constantes y firmes en los jóvenes. Si yo puedo influenciar a un joven a no repetir mis propios errores no diciéndole: “No lo hagas, te va a chupar el diablo o te va a cargar la bruja..” y más bien comparto ciertas experiencias influenciando así su forma de ver la vida, la forma en la que la puede vivir mejor. Si mi vida le sirve a otro de ejemplo y puedo influencia el gozo, la paz, la maravilla y la pasión que es vivir para el Señor, creo que no tendríamos que voltearnos de cabeza para hacer que los jóvenes asistieran al grupo. Cuando la gente influye a otro, no necesitas hacer programas especiales, gastar un dineral en traer al MEGA PREDICADOR DEL MOMENTO, no necesitas estar como papá regañón exigiendo, mendigando, pidiendo. La gente automáticamente se involucra porque LE GUSTA estar ahí. Y si ellos están ahí por convicción, entonces serán personas de influencia también. Influenciarán a otros a venir y a vivir lo que ellos viven. No en una forma de dogma, sino por convencimiento propio.

Muchos líderes mandan, dictan, señalan y dirigen. Pero ellos mismos no hacen nada. No van, no se involucran, no dan el ejemplo, no se relacionan y no pueden influenciar a nadie si permanecen alejados dando órdenes y delegando. No es que esté mal, pero definitivamente más que órdenes tenemos que influenciar a otros para que existan cambios contundentes en sus vidas. La influencia tiene que ver con relación. Tenemos que relacionarnos con los jóvenes. La autoridad no necesariamente se relaciona con nadie. Solo manda. Dios es un Dios de relación y nosotros debemos relacionarnos con la gente, amarla, ser empáticos y ser personas que tengan contacto directo con los jóvenes. Esto tiene más peso que si alguien nos manda a hacer algo.

Cuando yo era joven, recuerdo que mi líder de jóvenes nos llevó a un centro comercial a predicarle a la gente. Nos mandó de dos en dos y el mismo nos acompañó compartiendo a las personas, ayudando a un equipo y luego al otro. El nos llevó y lo hizo con nosotros hasta que nos corrieron. Después todos nos juntamos a platicar de nuestras experiencias. Al ver a nuestro propio líder ir con nosotros y poner el ejemplo hasta ser escoltado junto con nosotros por la policía fuera de aquél centro comercial, tuvo una gran influencia en mi vida, más que si sólo nos hubiera dado las instrucciones y él se hubiera quedado a esperarnos. Verlo hacer las cosas a nuestro lado, verlo ministrar a otros y verlo hacer lo que predicaba fue tan impactante para mi, a tal grado que cuando fuimos pastores de jóvenes sabíamos que teníamos que ser personas de influencia más que de autoridad.

Estoy orgullosa de decir que muchos jóvenes me escriben dándome testimonio de cómo sus vidas fueron influenciadas cuando nos vieron hacer, decir, intervenir, predicar o compartir algo. Ellos mismos relatan que esas cosas hicieron cambios rotundos en sus vidas y no dejo de recibir cartas de agradecimiento porque alguien también tomó cierta decisión, alguien se animó a estudiar en un Instituto Bíblico, alguien se atrevió a perseguir su sueño que parecía imposible. Y solamente fue por influencia. No es que me esté dando mis “guayabazos” o que le esté poniendo mucha crema a mis tacos (“como decimos en México”,) pero en realidad puedo observar que fue mucho más efectivo un liderazgo de influencia a uno de autoridad.

Jesús influenció tanto a sus discípulos que el día que Pedro, al igual que Jesús, levantó de los muertos a una persona, lo hizo TAL CUAL VIO A JESUS HACERLO. Eso se llama influencia. No sólo les dio instrucción, lo hizo con el ejemplo. Convivió con ellos, pasó tiempo con ellos y los amó. Para mí, la influencia te dará el éxito que necesitas para ver cambios verdaderos en tus jóvenes. ¡Inténtalo!


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Tres pilares para el desarrollo de un equipo de líderes cristianos

Por Emilio Iberbuden

Los pilares de una edificación, si bien tienen sus bases en el fundamento, cumplen la importante función de cooperar en el sostenimiento de la estructura. Es difícil imaginar una construcción sin pilares, sin columnas, sin postes que sostengan el edificio; de hecho hasta resultaría ingenuo tratar de construir sin considerar a los pilares.

Nuestro mundo en la actualidad requiere de la presencia de personas capaces de orientar, liderar y guiar, a otras, hacia objetivos y metas adecuadas. Éste equipo de personas debe influenciar de manera positiva para que el avance de los demás sea correcto. A raíz de esta situación, me pregunto: ¿Cómo podemos ser un equipo de líderes cristianos capaces de lograr metas y objetivos, en favor de los demás, a través de una manera adecuada?

Si tomamos como analogía la ilustración inicial respecto a la construcción, es importante darnos cuenta que, si bien el fundamento para el desarrollo de un equipo de líderes es y debe ser Cristo, es vital considerar y reflexionar sobre qué pilares sostendrán nuestra tarea de influencia o liderazgo.

El apóstol Pablo escribió en su momento: “Pase lo que pase, compórtense de una manera digna del evangelio de Cristo. De este modo, ya sea que vaya a verlos o que, estando ausente, sólo tenga noticias de ustedes, sabré que siguen firmes en un mismo propósito, luchando unánimes por la fe del evangelio” (Fil. 1:27 – NVI)

De éste texto que el apóstol Pablo escribió a la iglesia de Filipos, quisiera extraer tres cuestiones sumamente importantes que pueden ser de utilidad para todo liderazgo cristiano o en otras palabras pueden constituirse en pilares para el desarrollo efectivo de un equipo de líderes cristianos.

Pilar N° 1: Comportamiento digno (Integridad)
El texto bíblico dice: “...compórtense de una manera digna del evangelio del Cristo...”. Cuán vital es “comportarnos dignamente”, “vivir lo que predicamos”, “vivir de tal forma que Cristo sea glorificado”. La integridad se constituye en un pilar fundamental para el desarrollo de un equipo de líderes cristianos, porque su carencia abre el camino a la desestabilización atentando contra la credibilidad del equipo, mientras que la existencia de integridad genera confianza, apoyo y motivación de todos. ¡Busquemos pues, continuamente, la integridad en nuestras vidas y nuestro liderazgo!

Pilar N° 2: Firmeza en el propósito (Identidad)
El apóstol Pablo escribe “...siguen firmes en un mismo propósito...”. El segundo pilar que debe caracterizar al desarrollo de un equipo de líderes cristianos es la firmeza en el propósito o razón de existencia. Para lograr desarrollar un equipo de líderes cristianos con eficiencia es necesario tener claro nuestra identidad; de otra forma... ¿cómo vamos a orientar a otros si no tenemos claro a dónde ir y qué queremos lograr?. Por lo tanto, es muy importante proveer constantemente sentido de identidad y claridad en el propósito que nos mueve como equipo de líderes.

Pilar N° 3: Esfuerzo conjunto (Unidad)
El versículo termina diciendo: “...luchando unánimes por la fe del evangelio”. Esto nos invita a desarrollar la unidad en nuestro liderazgo; ésta unidad debe materializarse en la unidad de criterios, fe, principios, trabajo, motivaciones, etc. Cuán difícil es liderar en medio del caos y la existencia de intereses egoístas o personales; es por eso que el desarrollo de un equipo de líderes cristianos debe tener, a la unidad, como pilar o columna de sostenimiento para perdurar en el tiempo.

En conclusión, si cultivamos e invertimos tiempo, recursos y esfuerzo en el fortalecimiento de éstos tres pilares: Comportamiento digno (Integridad), Firmeza en el propósito (Identidad) y Esfuerzo conjunto (unidad), no importan las luchas y problemas que se vengan, no importa el nivel de fama o grado de anonimato social que tengamos, porque a partir de nuestro fundamento que es Cristo y la solidez de nuestros pilares, alcanzaremos el desarrollo continuo de un equipo de líderes cristianos convincente, duradero, dinámico y enérgico, capaz de lograr metas y objetivos sorprendentes, para la honra y gloria de nuestro Señor.

¡Éxitos en la tarea!

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Las 7 Señales de los Líderes Juveniles Sobresalientes

Por Lucas Leys

El liderazgo efectivo es el complejo resultado de una diversidad de factores. Aún así, hay algunas características que acompañan a cada líder de jóvenes y adolescentes que logra hacer un trabajo sobresaliente.

Lejos del estereotipo de líder juvenil hombre, joven, gracioso, que toca la guitarra, seminarista y que tiene una camioneta, las siguientes señales acompañan a cada líder juvenil efectivo:

Señal 1: Llenos del Espíritu Santo
Claro que esta característica no es exclusiva del liderazgo juvenil. Ser llenos del Espíritu Santo es condición obligatoria para ser un cristiano efectivo. Pero en el caso del líder o pastor de adolescentes si no somos llenos del Espíritu de Dios, nuestra consejería se limitará a manejar recursos humanos, que por buenos que sean, no podrán satisfacer plenamente las necesidades de los jóvenes en conflicto. Y también nuestras motivaciones y nuestro trato no tendrá la efectividad de quien está provisto de la guía del Espíritu en la toma de decisiones. La espiritualidad del líder juvenil es fácilmente discernible para los adolescentes y jóvenes de este tiempo. A ellos no les basta con un lindo sermón arriba de un pulpito. Las relaciones interpersonales cercanas entre los lideres y los jóvenes son indispensables para un ministerio sano. Pero en esa cercanía es que mejor se puede notar el verdadero carácter del líder juvenil. Aun cuando parece que los adolescentes no prestan atención, están mirando de cerca si lo que dicen los lideres cuando predican lo viven cuando están abajo del escenario. Si los líderes pretenden acompañar a los adolescentes a la madurez en Cristo, eso es imposible de hacer si ellos mismos no cultivan una relación de dependencia con el Espíritu de Dios.

Señal 2: Tienen un Sentido de Llamado
Para muchos es obvio pensar que la decisión de ir a hacer misiones en lugares alejados y difíciles tiene una única explicación en un llamado especial del Señor. Pero el ministerio juvenil es tan transcultural como cualquier ministerio a otra geografía. Involucra cambios de lenguaje, diferentes vestimentas, música, danzas exóticas y distintas presuposiciones morales. Si aquellos que se disponen a participar del ministerio con adolescentes no tienen un llamado claro y especifico a trabajar con ellos ocurrirá una de dos cosas o ambas: se sentirán muy pronto miserables o harán sentir miserables a sus adolescentes. Tener la convicción de que Dios es quién nos ha convocado a hacer los que hacemos es la única fuente de afirmación donde deberíamos depositar nuestra confianza. Los resultados son impredecibles en el ministerio en general, cuanto más en el ministerio con la edad más impredecible. Solo un sentido de llamado claro es lo que hace al líder seguir adelante. Es tiempo de que se levanten lideres que no están “practicando hacer ministerio” mientras trabajan con los jóvenes. Hacen falta lideres que sepan que han sido llamados por Dios a invertir en esta generación y hacer un esfuerzo en serio mas allá de los aparentes resultados o de las expectativas de personas de otros ministerios.

Señal 3: Están Preparados para la Tarea de Aconsejar
La juventud es una época de muchas preguntas. La posmodernidad ha complejizado la dinámica adolescente, los cambios se han exagerado y los mensajes contradictorios abundan. Por eso es necesario que aquellos que lideran jóvenes tengan respuestas contundentes y no ingenuas. El rol de modelo que a cada líder le toca debe se ejercido con responsabilidad. Aquellos que han sabido aconsejar a sus adolescentes pronto comenzarán a recibir más adolescentes pidiendo consejos. Los líderes efectivos están preparados para la tarea de dar consejos comprometidos y sabios. Para poder hacerlo se especializan en las cuestiones de la cultura, las crisis familiares, la identidad y en los distintos métodos para hacer una consejería efectiva. En otras palabras, trabajan y estudian para ser mejores consejeros. Pero un condimento que no puede faltar es ser “Confiables.” La confiabilidad es parte inherente a la capacidad de aconsejar y a la posibilidad de entablar una relación personalizada. Líderes que no son confiables no tardarán en ser descartados por los adolescentes. El secreto de confesión es de vida o muerte para alguien hiper consciente de si mismo como son los jóvenes. Personalmente puedo decir que aunque soy un predicador he observado frutos más milagrosos en ocasiones donde tuve el regalo de poder dar la palabra adecuada en el momento justo a una necesidad especifica de alguien. Seamos sinceros: la mayoría de las predicaciones quedan en el aire, pero esos momentos en que alguien se abre con una persona que para ella es importante para hacerle un cuestionamiento personal tienen un impacto mucho mas poderoso. Por eso es que me da lastima ver tantos lideres que solo dependen de un micrófono para comunicarse con sus jóvenes. Se pierden tantas oportunidades por no ahondar en ofrecer consejería sabia...

Señal 4: Están Actualizados respecto a la Cultura Joven
El vértigo de cambio impulsado por los medios y el mercado exige una constante actualización de parte de los líderes juveniles. Las diferentes tribus de adolescentes tendrán diferentes características en sus gustos musicales, en su vestimenta y en su lenguaje. Desconocer sus ondas equivaldrá a desinterés por saber qué los atrae. Un grupo de adolescentes requiere una disposición transcultural similar a la que requieren las misiones en otras latitudes solo que el cambio es generacional más que geográfico. El líder o la líder efectivos estarán atentos a cuáles son las características de los adolescentes de su barrio y de su iglesia. Una manera de lograr esta actualización es observarlos en los lugares donde ellos se juntan (escuelas, la puerta de las disco, hamburgueserías y demás). Otra manera recomendable es preguntarles a ellos mismos. Los jóvenes se sienten importantes cuando se les pregunta y por eso funcionan muy bien los cuestionarios y encuestas. Sacar a los jóvenes cristianos del templo y llevarlos a lugares públicos a hacer cuestionarios acerca del gusto y tendencias culturales no solo sirve a los líderes para estar actualizados sino que es una excelente actividad que los chicos agradecerán. Revistas, películas y programas de moda pueden bien ser oscultados para informarnos de qué es lo que los jóvenes están escuchando fuera de nuestro medio. Si nuestra misión es ser luz, ir por todo el mundo y predicar las buenas nuevas de salvación tenemos que prestar atención a que es lo que esta pasando a nuestro alrededor. Si queremos dar en el blanco con las preguntas que esta generación tiene, no podemos estar predicando siempre de la misma manera. Debeos hacer contacto con sus puntos de interés y sus códigos culturales. Siempre que ve alguna buena revista que tiene algo de tendencias juveniles, mi esposa me la compra porque sabe que quiero saber que es lo que se viene o qué es lo que a mis adolescentes les influencia cuando están en la escuela o expuestos a los medios masivos de comunicación.

Señal 5: Trabajan en Equipo
Los líderes juveniles efectivos saben que solos no pueden lograrlo todo. Entienden que Dios capacitó a su cuerpo con distintos roles y dones (1 Corintios 12:4-30) y que es tarea del líder equipar a otros para la tarea del ministerio también (Efesios 4:12). Los líderes efectivos también entienden que la misión es más importante que la posición. Por eso reconocen las habilidades de otros y les facilitan la tarea sumándolos al trabajo. Son tantas y tan complejas las necesidades de los jóvenes hoy que es imposible para un o una líder estar cerca de todos sus adolescentes a menos que sea un grupo verdaderamente reducido. Pero si el anhelo de un ministerio juvenil es multiplicarse hace falta mayor mano de obra. El liderazgo reconoce esto y dedica buena parte de su tiempo a reclutar voluntarios para su ministerio juvenil. Cuantos más líderes de calidad se tenga, más posibilidades de maduración y resolución de conflicto tendrán los jóvenes.

Los jóvenes no necesitan solo líderes atléticos que sepan tocar la guitarra y sean extrovertidos. Si algún miembro en el equipo de liderazgo tiene estas características sensacional pero hay jóvenes que se identificarían mejor con otras personalidades. Los mejores equipos son los que tienen una buena dosis de diversidad de intereses, personalidades, y edades. Tener líderes adultos involucrados por ejemplo, enriquece al ministerio con experiencia, contención y modelos.

Los líderes juveniles simplifican las tareas del ministerio consiguiendo y estimulando la gente adecuada para cada una de ellas.

Señal 6: Incluyen a los Padres
Tratar de interpretar a los adolescentes fuera del esquema familiar seria un cuadro incompleto. Por eso los líderes no deberían ponerse en situación de competencia con los padres sino aprender a trabajar juntos.

La adolescencia no solo llega para los hijos, también les llega a los padres aunque en un rol diferente. El punto clave para muchos es la llamada “brecha generacional.” Ser adolescente hoy no es lo mismo que ser adolescente en los setenta y esta realidad tiene diversas consecuencias. De todas maneras, la presente generación adolescente no puede desarrollarse positivamente sin el marco de estabilidad, comprensión y amor incondicional que los padres deben de brindarles y esto es reconocido por los líderes juveniles efectivos. Pero trabajar con los padres no siempre es fácil. Yo también he tenido padres que es mejor perderlos que encontrarlos. Pero los lideres efectivos se esfuerzan en lograr sumar al equipo de trabajo al menos a algunos padres que enriquezcan al ministerio con una imagen de familia y le de a otros padres mayor credibilidad. Hay buenos programas que se pueden hacer para ayudar a las familias a tener un mejor tiempo juntas y las fiestas son siempre una gran oportunidad: graduaciones, navidad, el día de la madre, padre, amistad y podemos inventar otras “fiestas” para empezar a incluir a la familia y celebrar ese diseño de Dios para la vida del ser humano.

Señal 7: Se Especializan
Históricamente en América latina se suele ver al ministerio juvenil como un escalón de ascenso al verdadero ministerio. Error! La escena irá cambiando en los próximos años. Más y más estudiantes de instituciones teológicas se darán cuenta que Dios está llamando a una generación de líderes que se especialicen en la tarea de evangelizar y discipular jóvenes. Desde hace poco más de una década en países como Estado Unidos y Corea más y más estudiantes han empezado a comprender el enorme desafío y la vitalidad que tiene el ministerio juvenil para la Iglesia de Cristo. A la luz de esto más y más seminarios fueron agregando materias de ministerio juvenil e incluso hoy se ofrecen maestrías y ya se empieza a hablar de doctorados en la especialización. Muy pronto esto se va a ver a nuestro continente.

Pero más allá de las posibilidades académicas está la razón eje del ministerio juvenil: los jóvenes necesitan líderes preparados. Ellos se merecen un liderazgo que pueda articular una filosofía sensata de por qué hacen lo que hacen, puedan interpretar las escrituras desde el contexto contemporáneo, entiendan las realidades interiores propias de la edad, sean creativos, suficientemente críticos y puedan comunicar visión y organizarse. Los lideres juveniles sobresalientes se toman su trabajo muy en serio, se compran libros de ministerio juvenil, consiguen diversos materiales y estudian dedicadamente como ser cada vez mejores lideres.

El autor es Doctor en Teología de la Misión y director de Especialidades Juveniles, una organización dedicada exclusivamente a generar recursos y entrenamiento para líderes juveniles. http://www.especialidadesjuveniles.com/

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