Cómo reprender adecuadamente

Por Rafael Perez

Cualquier persona puede entregar correctamente un elogio, pero sólo los experimentados pueden entregar correctamente una reprimenda. En esto se diferencian los verdaderos líderes del resto: ellos pueden entregar una retroalimentación negativa (reprensión) sin deteriorar la relación con la persona, por el contrario, algunos llegan a hacerlo tan bien que hasta la acercan más. Pero antes de pasar a explicar el proceso de la reprensión, es necesario aclarar lo siguiente: sólo es adecuado reprender a una persona que sabiendo hacer las cosas correctamente las hace mal, en los demás casos, cuando se hacen las cosas incorrectas por falta de información, entrenamiento o experiencia, lo que corresponde no es reprender, sino reorientar.
La reprensión aprovecha al entendido, Más que cien azotes al necio.
Proverbios 17:10


A continuación comparto 7 ideas para reprender de forma efectiva:

(#1) Aclare (antes de) el resultado esperado
Antes de reprender una persona por algún error, conducta o actitud incorrecta, es necesario tener bien presente el resultado esperado (mejoría), ya sea un mayor esfuerzo, mayor disposición o precisión. Si no tenemos en cuenta que siempre que retroalimentamos, ya sea positiva o negativamente lo hacemos para mejorar, seremos presa del impulso de sólo desahogarnos ―aunque esto también es necesario― y conseguiremos el efecto contrario.

(#2) Hágalo pronto
Cuando es necesario reprender, es aconsejable no postergar mucho las cosas, pues dejar que pase el tiempo sólo empeorará la situación: la persona entenderá que estamos más inconformes o insatisfechos de lo que realmente estamos ―que venimos pensando en esas cosas desde hace mucho tiempo, por lo que debe ser muy grave, por ejemplo― y como no se tendrá tan fresco el error a corregir, nuestra retroalimentación parecerá desproporcionada. (Algunos sostienen que conviene esperar un tiempo para dejarse llevar por un impulso, pero aquí el problema ya no está en la persona a reprender, sino en quien reprende, que no tiene el control necesario para corregir sin perder los estribos.)

(#3) Hágalo corto
Por regla general, un largo sermón cargado de fallas, faltas y aspectos negativos sólo contribuye a disminuir la moral. Por otro lado, luego que se le hace entender claramente a la persona que cometió un error (confrontación) no es posible resolver nada más allá, es necesario esperar que surja una nueva oportunidad para ver si hace las cosas diferentes (punto #7) utilizando lo aprendido (punto #6) y asegurarnos de que realmente mejoró. Por mucho que intentemos persuadir, conversando no es que se mejorarán las cosas, sino sobre el terreno.

(#4) Hágalo en el lugar
Expresiones como «tenemos que reunirnos tal día a tal hora en tal lugar para hablar de tal cosa que hiciste mal» sólo logran generar ansiedad en las personas o ponerlas a la defensiva. Es cierto que no siempre es posible reprender sobre el terreno, pero en las ocasiones en que no, es preferible esperar una oportunidad casual para hacerlo (sin anunciar), mientras más pronto mejor (punto #2).

(#5) Rechace la conducta, no la persona
Sólo aquellos que tienen mucha madurez o con quienes hemos pasado mucho tiempo pueden llegar a recibir la reprensión sin hacerla personal. El ser humano tiende a evadir la responsabilidad de sus actos (mecanismo de defensa) generalizando sus acciones particulares. Por ejemplo, cuando alguien hace algo mal y se le reprende, regularmente en vez de corregir sus actos los generaliza con expresiones como «lo que pasa es que le caigo mal». Para evitar esto, es necesario mezclar la reprensión con una sincera confirmación de los buenos atributos de la persona.

Entiendo que esta no es tu forma regular de conducirte, pero tal cosa que hiciste estuvo mal… He notado que haz tenido mucho avance en tal área, pero hoy no te fue bien.

(#6) Ayude a encontrar oportunidades
En toda situación hay puntos de apalancamiento donde con un mínimo esfuerzo se pueden conseguir grandes cambios. Comúnmente, es más fácil encontrar uno de estos puntos viendo la situación desde fuera que si estuviéramos adentro. Un entrenador de béisbol observa el swing de un bateador desde lejos y luego se acerca para hacerle ver donde está el error y animarlo a implementar la mejoría. Quizás sea sólo asunto de subir un poco los brazos, pero desde lejos se ve mejor y ese pequeño cambio puede hacer la diferencia entre un cuadrangular en el próximo turno u otro strike.

(#7) Ponga la mirada en el futuro
Cuando alguien que falla ha aceptado correctamente la reprensión, lo que más anhela es encontrar pronto un nuevo chance para implementar lo aprendido (punto #6) y recuperar la confianza de los demás. Una buena manera de terminar el proceso es poner los ojos en el futuro y hablar del próximo intento. Este último punto es importante, pues determina lo que queda en la mente de la persona reprendida: frustración, disgusto, fracaso o expectativa, ilusión y orientación al logro. Cuando lo intente de nuevo sabrá que nuestra apuesta no es a que fallará de nuevo, sino, a que con lo aprendido, podrá salir hacia delante. Un nuevo chance les da un voto de confianza, que muchas veces es lo que más se necesita para comenzar a mejorar.
Liderazgo MVP un lugar para todo lider cristiano.